Los edificios se cierran para obtener privacidad, para aislar el interior del viento, la lluvia y la nieve, y para controlar la temperatura y humedad interiores. Un tipo de cerramiento sencillo es el que se extiende en forma continua sobre el suelo hasta encerrar el piso. Algunos ejemplos de este tipo son el tipi de los indígenas norteamericanos (cono) y el iglú (cúpula o domo). Un sistema de cerramiento múltiple consta de una cubierta horizontal o inclinada, el techo y cerramientos laterales, verticales o inclinados, los muros o paredes.

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Los techos exhiben toda una variedad de formas. En general, la forma específica del techo de un edificio obedece a razones como estética, necesidad de un ático debajo del techo, necesidad de cierta altura entre el piso y el techo, deseo de un volumen mínimo encerrado, economía estructural o cuestiones relacionadas con el drenaje de aguas pluviales y la eliminación de nieve. Aunque a veces se da a los techos una forma curva, casi todos constan de una o más superficies planas.

Tipos de techos más comunes:

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  •  El techo plano que se muestra en la figura 1-4a es casi horizontal, aunque tiene una ligera inclinación para el drenaje de aguas.
  • Los techos con inclinación un poco mayor se llaman cobertizos (fig. 1-4b). Un techo a dos aguas (fig. 1-4c) se forma por la combinación de dos planos inclinados (alas).
  • Es posible combinar cuatro alas para formar un techo a cuatro aguas (fig. 1-4d)
  • Techo a la holandesa (fig. 1-4e),
  • La mansarda (fig. 1-4f) se parece a los techos a cuatro aguas, pero, como tiene más alas, encierra un mayor volumen. Cualquiera de los techos precedentes puede tener vanos encristalados, a los que se da el nombre de tragaluces (fig. 1-4b), a fin de dar iluminación natural al interior.
  • Los techos que se muestran en las figuras 1-4c a f suelen ser utilizados cuando se desea un ático. Cabe la posibilidad de instalar ventanas en buhardillas que asoman por fuera de los techos inclinados (fig. 1-4c).

En ocasiones se utilizan techos combinados para iluminar y ventilar de modo natural el interior. Un techo combinado es una hilera de ventanas que se instala en posición vertical, o casi vertical, por encima del techo (fig. 1-4g). En la figura 1-4h se presenta una variante de techo combinado a la que se da el nombre de techo en dientes de sierra.

El elemento básico de un techo es una delgada cubierta impermeable, a la que se denomina techumbre o techado. Puesto que es delgada, se apoya por lo general sobre un entablado o enduelado (capa delgada), o sobre un entarimado (capa gruesa). Estas capas, a su vez, se apoyan sobre elementos estructurales, como vigas o armazones. El techo o el espacio inmediato por debajo de él deben tener un aislamiento térmico.

Sistema de cerramientos con Muros:

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Los muros exteriores encierran el edificio por debajo del techo. El elemento básico de los muros es un paramento fuerte, duradero e impermeable. Con el fin de dar mayor resistencia o estabilidad lateral a este paramento, se le suele complementar con un respaldo o entablado interior. Con propósitos estéticos, en el lado externo del respaldo se aplica un paramento interior. Asimismo, con el fin de evitar pérdidas de calor, es necesario instalar en los muros una capa de aislante.

Por lo general, los muros se construyen con obra de albañilería, entrepaños, entramados o diversas combinaciones de éstos.

La obra de fábrica o albañilería consta de pequeñas piezas, como ladrillos, bloques de concreto, bloques de vidrio o ladrillos cerámicos de alta temperatura, que se mantienen unidos por medio de un cementante, como el mortero. En la figura 1-5a se presenta un muro construido con bloques de concreto.

Los muros de entrepaños o paneles constan de unidades macho más grandes que las de la obra de albañilería. Los entrepaños, hechos de metal, concreto, vidrio, plásticos o ladrillos preensamblados, pueden ir desde los cimientos hasta el techo en edificios de una planta, o de piso a piso o de dintel a antepecho de las ventanas en los edificios de varios niveles. En los paneles de gran tamaño puede haber una o más ventanas. En la figura 1-5c se ilustra un panel de concreto con una ventana.

Los muros de entramado constan de elementos estructurales verticales delgados, con poco espacio entre sí, unidos por medio de elementos horizontales en sus extremos superior e inferior. Todo el conjunto va cubierto con paramentos interiores y exteriores. Existe la posibilidad de instalar un aislamiento térmico entre los componentes. En la figura 1-5b se presenta un muro exterior con entramado de madera.

Los muros combinados se construyen con una gran variedad de materiales. Como paramento exterior (fachada) se puede usar metal, ladrillo, concreto o cerámica. Estos materiales son convenientes por su dureza, durabilidad y resistencia al agua y al fuego; sin embargo, son relativamente costosos. Una manera de economizar es construir un paramento exterior delgado e instalar por detrás de éste un respaldo de material menos costoso. Por ejemplo, se pueden usar ladrillos como fachada, con entramado de madera o bloques de concreto como respaldo.

Los muros exteriores se dividen en muros de carga y muros de cerramiento. Los muros de cerramiento, como su nombre indica, sirven para delimitar el espacio interior. Estas paredes, a las que da apoyo el sistema estructural, sólo necesitan fuerza suficiente para sostener su propio peso y la presión del viento. Los muros de carga, por el contrario, no sólo sirven como cerramientos, sino que también transmiten a los cimientos las cargas que les imponen otros componentes del edificio, como vigas, entrepisos, techos y otros muros (figs. 1-5a y b). (Véanse también los capítulos 11 y 12.)

Los vanos o luces que se dejan en los muros exteriores tienen diversas finalidades, pero sirven principalmente para puertas y ventanas. En todos los puntos donde hay vanos es necesario construir apoyos estructurales que sostengan el peso del muro que hay por encima y cualquier otra carga impuesta a esa parte del muro. Lo más usual es que se instale una viga, llamada dintel, sobre los vanos en muros de albañilería (fig. 1-5a); en los muros de entramado de madera, ese elemento se llama cabezal.

Por lo general, una ventana consta de vidrios o plásticos transparentes (encristalado) empotrados en un marco ligero, llamado bastidor. La ventana se coloca en un marco que ha sido asegurado a los muros (fig. 1-5a). En las ventanas corredizas, el marco tiene guías sobre las cuales se desliza el bastidor. Si las ventanas son abatibles, se construyen batientes por dentro del marco, contra los cuales cierran las ventanas.

Luego, para que la ventana funcione como se requiere, se le agregan ciertos herrajes o accesorios. Si la ventana es móvil, los herrajes incluyen manijas, cerraduras, bisagras o, en el caso de las ventanas de guillotina, contrapesos y poleas.

La finalidad de las ventanas es iluminar el interior del edificio con luz natural, ventilarlo y dar vista hacia el exterior. En las tiendas de departamentos, las ventanas también sirven para exhibir mercancías.

Fuente: Frederick S. Merrit. Sistemas de Construcción.