Cuando una estructura y sus componentes están apoyados de tal forma que después de que ha ocurrido una deformación muy pequeña no es posible ningún movimiento más, se dice que están en equilibrio. En esas circunstancias, las fuerzas internas, o esfuerzos, contrarrestan exactamente las cargas.

equilibrio-estatico

Se pueden sacar varias conclusiones útiles a partir del estado de equilibrio estático: dado que no hay movimiento de traslación, la suma de las fuerzas externas debe ser igual a cero, y puesto que no hay rotación, la suma de los momentos de las fuerzas externas, respecto a un punto cualquiera, también debe ser cero.

Por la misma causa, si se estudia cualquier sección de la estructura y las cargas que actúan sobre ella, la suma de las fuerzas externas e internas en los límites de dicha sección debe ser igual a cero; y lo mismo sucede con la suma de los momentos de esas fuerzas.

Por ejemplo, en la figura 5-1 se aprecia que la suma de las fuerzas RL y RR, necesarias para sostener la armazón (armadura) del techo, es igual a la carga de 20 klb que actúa sobre la armadura (1 klb 1 000 lb = 545 kg).

armadura-cargada
Del mismo modo, la suma de los momentos de las fuerzas externas es igual a cero en torno a cualquier punto; por ejemplo, respecto al extremo derecho se tiene 40 x 15—30 x 20 = 600— 600 = 0.

En la figura 5-2 se muestra la porción de la armadura ubicada a la izquierda del corte (sección) AA. Las fuerzas internas de los elementos cortados están balanceadas con la carga externa y mantienen esta porción de la armadura en equilibrio.

esfuerzos-equilibrio

Fuente: Teoría Estructural. Enciclopedia de la Construcción