Los malentendidos en cuanto a los requisitos para el retiro del encofrado y el re-apuntalamiento son causas de muchas fricciones entre los contratistas y los ingenieros civiles-arquitectos. Al contratista como siempre le preocupa lograr un acelerado reciclaje del encofrado con el fin de economizar (sin que se pierda seguridad) , mientras que al ingeniero le interesa la calidad, un curado continuo para lograr la máxima resistencia del concreto, y solidez y modulo de elasticidad adecuados para reducir al mínimo las reflexiones y el agrietamiento iniciales. Sin embargo, a ambas partes les interesa obtener una superficie satisfactoria.

Una solución conveniente para todos es la utilización de concretos de alta resistencia inicial (de fraguado rápido); otra alternativa es el uso de un mecanismo de protección que sustituya al encofrado durante el curado.

El uso de cilindros curados en la obra, junto con las pruebas adecuadas de resistencia de tipo no destructivo realizadas en la obra, permiten al ingeniero y al contratista evaluar la rapidez de curado y determinar el tiempo mínimo para retirar el encofrado sin riesgo.

Re-apuntalamiento 

El re-apuntalamiento consiste en el uso de un diseño ingenioso de encofrado que mantenga los puntales separados del entarimado que apoya el concreto, como sucede en el caso del ¨encofrado volante¨, que se fija a las columnas de concreto. Esta técnica permite el retiro precoz del encofrado sin que se impongan cargas prematuras al concreto. Cunado se realiza de modo apropiado, el re-apuntalamiento es ideal para el contratista. No obstante, el diseño de un sistema de re-apuntalamiento para un edificio de varios niveles es bastante complejo, ya que es muy difícil predecir con exactitud las cargas que se transmiten a los entrepisos de soporte y, para lograrlo se requiere un análisis estructural mas completo que el del diseño original de las estructuras terminadas. Para evaluar esas cargas se necesita un buen conocimiento del modulo de elasticidad Ec, de cada entrepiso (que generalmente es distinto), las propiedades de los puntales (que en algunos casos tienen la complicación de llevar empalmes) y la carga inicial que se va a imponer a los puntales, lo cual depende de la fuerza con que se inserten las cuñas o del numero de vueltas que se den a los gatos de tornillo.

Cuando se se usan puntales que se dejan en su sitio, el re-apuntalamiento es mas sencillo (pues se eliminan las variaciones en la carga inicial que dependen de la mano de obra) y se previenen fallas verticales progresivas.

Una medida indirecta consisten en cuantificar las deflexiones en cada entrepiso conforme avanza cada etapa. si se dispone de medidas exactas del valor de Ec, las cargas impuestas a cada entrepiso se deducen a partir de la teoría estructural. Una medida más directa (que sólo se usa en casos excepcionales) es la medicion de la deformación de los puntales, aunque esto no es posible cuando se trata de puntales metálicos. En proyectos importantes pueden efectuarse ambas mediciones.