La distribución y el control de la luz natural, así como la visibilidad de los entornos, la privacía, el control de ventilación, la pérdida de calor y la resistencia a la intemperie son aspectos importantes de los buenos principios de diseño. Casi todos los reglamentos de construcción exigen que las áreas de cristalería equivalgan por lo menos a un 10% del área de piso de cada habitación. Sin embargo, es práctica recomendable disponer de áreas con un exceso del 20% y colocar las ventanas lo más alto que sea posible en los muros, para incrementar la profundidad a que penetra la luz. Un marco de ventana corrido o una gran abertura en las habitaciones permiten una mejor distribución de la luz que varias ventanas angostas separadas, e impiden la formación de zonas sombreadas entre un vano y otro.

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La ubicación, el tipo y el tamaño de cada ventana son fundamentales para lograr una ventilación natural. El modo en que fluye el aire dentro de una edificación depende en gran medida del angulo de ingreso y salida de dicho gas. Es conveniente, sobre todo durante el verano, dirigir las corrientes de ventilación hacia abajo y hacerlas correr a través de la habitación no son los mas convenientes para el ingreso de luz y una visibilidad clara, e incluso pueden ser inapropiados en lo referente a la protección contra la intemperie. Por tanto, para lograr una relación satisfactoria de ventanería, es necesario buscar el punto en el cual confluyan todas estas especificaciones funcionales.

Aunque los reglamentos de construcción establecen un porcentaje mínimo de áreas de cristalería, no es raro que fijen un límite en cuanto al uso de cristal y que además exijan cierta resistencia térmica en determinados locales. En aplicaciones industriales peligrosas, con riesgo de explosión, el vidrio marcado con cortes es una precaución extra para el pronto escape de presión.

La conductividad térmica también tiene importancia económica y puede influir en el grado de comodidad de los locales. La aplicación de selladores contra la intemperie o el uso de ventanas con marco y chambrana integrales, reduce al mínimo la infiltración de aire. La aplicación de doble encristalado o el uso de vidrios refractarios posibilitan la instalación de grandes áreas de cristalería, al reducir la conductividad térmica. Si las áreas de cristal se ubican de forma conveniente, se hace posible la calefacción solar.